Vistas de página en total

miércoles, 26 de diciembre de 2007

él y su mamá

El trayecto en transmilenio se hizo un poco más largo de lo que fue en realidad, estaba camino a mi presentación formal con mi suegra. Un par de contactos telefónicos con ella me habían hecho desistir de mi curiosidad por conocerla. Faltando pocas cuadras encontré en el furioso perro una excusa perfecta para escabullirme, pero él muy decidido prometió defenderme de la bestia peluda.

Llegamos, nos presentamos, mi suegra nos sirvió un rico almuerzo, tomamos tinto y ante el ensordecedor silencio comenzamos a hablar de lo único que teníamos en común y nos tenía allí frente a frente: el sujeto.

Los osos de peluche con los que él dormía cuando era niño fueron la excusa perfecta para sacar el álbum familiar y entre risas y los ojos avergonzados de mi novio revolcamos los recuerdos y nos profesamos la una al otro el amor por nuestro chico.

De vuelta me entendí que había pasado la tarde inmerso en la ideal primera visita a la suegra, una que no esperé encontrar jamás en una relación con un hombre, y que me dio la bienvenida a una relación mucho más real y a un primer y casi perverso gusto por los estereotipos (obvio los cómodos y felices estereotipos).

Mi suegra es estupenda.
Odio al perro.
Amo mi estereotipo.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Hoy

Me siento como un producto en la nevera del supermercado cuando se le pasa la fecha de expiración… me siento vencido.

sábado, 24 de noviembre de 2007

tenerlo todo

La famosa columnista del Newyorker lo sugería (capítulo 71 quinta temporada -y digamos todos juntos amén-), “tenerlo todo” es disfrutar de un gran trabajo, un buen novio y un lindo apartamento. Pero, ¿es tan simple? El dilema está en la definición personal de gran, buen y lindo. Creo que podemos cambiar indistintamente los adjetivos y la máxima seguiría funcionando. Lo delicado de este gran, buen y lindo es que se ajuste a todas las situaciones, por ejemplo: ¿es fácil conservar una relación con el buen novio mientras te esfuerzas por mantener el gran trabajo? ó ¿es posible mantener el lindo apartamento cuando tu buen novio deja las medias tiradas en la sala y el jabón lleno de pelos?

La versatilidad de éste trabajo, este novio y este apartamento tendrían que ser sobrenaturales, y eso queridos amigos, no existe. Por eso mi consejo es que varíen, tanto como sea posible, las fuentes de su felicidad inmediata. Y con ello los adjetivos para su ocupación, su compañía y su espacio. Hagan simples sus recompensas y prefieran las pequeñas pulsiones mientras llegan a lo grande, lo bueno y lo lindo. Hoy me dedico por completo a mi exigente trabajo, en un reducido apartamento, con un silencioso novio. Lo tengo todo, y eso incluye una rica y humeante taza de café.

lunes, 19 de noviembre de 2007

El rompimiento

Cuando se está en ciertas relaciones se corre un peligro inminente. Las reglas internacionales gays se comienzan a romper: la linda ropa ya no es lo prioritario, los peinados versátiles se terminan y el flirteo de “por si acaso” disminuye. Es forzoso que los grandes bailes y salidas fuera de la ciudad sean menos frecuentes y que los presupuestos se vayan más en libros que en el goce de los platos de un buen restaurante.

Hay relaciones que quitan tiempo y espacio. Apartan los amigos y cuando uno se da cuenta los únicos pretendientes resultan ser hombres heterosexuales, que en un ataque de confusión terminan por decir “si yo fuera gay me cuadraría contigo” o “¿por qué no eres mujer?”. Si, este tipo de relaciones confinan, corrompen, confunden, agotan y hacen que uno termine expuesto en el mercado equivocado, nadie compra un Versace en una buseta.

Es una confesión. Hay momentos en los que el deseo más profundo es que se acabe, que los días de enclaustramiento se esfumen y que la fiesta continúe. Eso es lo que pasa con esta tesis de mierda, la amo, pero mi objetivo más claro es terminar pronto con nuestra larga y confictiva relación.

miércoles, 17 de octubre de 2007

el cepillo

(uno de los antiguos textos)

Yo solía cargar un cepillo de viajero en mi maleta, era verde y estaba protegido por una tapa transparente que cuidaba de las cerdas. El cepillo fiel a su destino me permitía asearme en todas partes… sólo hacía falta pedir un baño y en secreto saquear el tubo de la crema dental.

Pero un día la tapa se quebró y mi pobre cepillo quedó desprotegido, expuesto a las inclemencias de una maleta desordenada. Inmediatamente tuve que desecharlo, pero me hacía mucha falta; ¡no se imaginan cuanta!

El sábado evidencié mi descontento por su ausencia, inmediatamente tomé un reducido presupuesto y compre un Colgate en la tienda más cercana, me apuré porque fue enfático: No te demores por favor.

Mi nuevo cepillo es verde con blanco, tiene las cerdas ordenadas en zigzag y punta en forma de diamante. Aunque no es desechable me sirvió para esa noche y en la mañana le preguntaría si podía guardarlo en algún escondite para el otro fin de semana.

Al otro día pasó. Le pregunté, y muy natural el hombre respondió: déjalo en el baño, en el puesto de los cepillos, junto al mío. Había pasado. El romántico episodio del cepillo de dientes se escenificaba frente a mí, mi objeto ahora ocupa uno de los orificios del porta cepillos, uno junto al suyo.

Pasé un tiempo contemplando la escena: mi cepillo verde junto a su cepillo rojo; y me di cuenta que al igual que el útil de aseo, personal e intransferible, mi corazón ya no es como un acorazado cepillo viajero, ahora está expuesto y tiene un espacio para estar acompañado.

domingo, 30 de septiembre de 2007

1, 2, 3

El hombre más homofóbico que conocí descubrió que su hijo es gay. Mientras luchaba por deshacerse la imagen de ese grupillo incómodamente honesto en un colegio masculino y católico, tuvo que vivir la realidad que no lo dejaría en paz por mucho tiempo. Quizás aún no esté del todo recuperado.
---
Cualquier día en la mañana nos aventuramos a averiguar con mi jefa sobre ser homosexual. No apostamos nada, pero nos dirigimos con emoción a comprobar que el otro se equivocaba en un puesto itinerante de la Cruz Roja colombiana. Con una sonrisa que ocultaba la indignación descubrió que la respuesta del funcionario era que un decreto prohibía donar sangre si se es gay.
---
HSX, son las tres primeras letras de mi historia médica en mi EPS, significa que soy homosexual. Está en mayúsculas y centrado en la primera hoja. Cada que tengo una cita con el oftalmólogo o el ortopeda me recuerdan con mucho esfuerzo, y con una delicada retórica, que debo hacerme una prueba de ELISA con regularidad. Yo les pregunto si les dicen lo mismo a sus pacientes heterosexuales.
---
Tres momentos muy incómodos para los otros. Hoy yo creo saber el lugar que me otorgan y en donde estoy. Pero el coordinador de mi colegio, mi jefa, los funcionarios de la cruz roja y el oftalmólogo de mi EPS se detienen.

Unos evitan el contacto visual, otros atacan, otros se toman a dos manos su cabeza y todos ellos se despiertan después de una larga siesta bajo el sol. Es necesaria esta insolación, a veces hace falta usar algún ungüento y perder una capa de piel muerta para poder sentir mejor el mundo que nos rodea. Siempre he creído que la presencia honesta es un efectivo acto subversivo, aunque no dejo de esperar que a cada cual le llegue el fin de su dolorosa exfoliación.

Inspirado en una linda metáfora de summersturm (en alemán)

http://www.youtube.com/watch?v=cSk-NdF09V4&mode=related&search=

sábado, 15 de septiembre de 2007

Comer Paleta

Tener novio es como comer paleta. En mi caso siempre suelo comenzar con un buen mordisco y a partir de ahí continúo... si está cubierta de chocolate me gusta quitarle esa capa primero y disfrutar de la crema fría, suave, de los aditamentos: las almendras, el brownie, las frutas!

Así es conocer a las personas, y en una relación estos primeros meses son de subidas de glicemia; hay que disfrutarlo y recordarlo, porque al final uno se habitúa a todo eso tan agradable, lo vuelve costumbre y lo único que queda es un duro y no digerible palo de madera… disfruten sus paletas, escojan bien el sabor y esperen uno de esos palos premiados que regalan más paletas, viajes o millones de pesos en premios.

A.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Zona Franca

Salí, no fue una de mis habituales visitas a un café a tomar un trago, no salí a Blues o a Theatron; sin muchos ánimos, pero con más piedad que gusto acompañé a mi primita a una fiesta de su colegio, evidentemente no era mi plan ideal, debía acompañarla, cuidarla, “pasarla muy bien” y hacer evidentes esfuerzos por desenvolverme en un espacio que carecía de identidad generacional para mí.

Al principio mis adorados clásicos, imposible dejar de recordar a Zona Franca, el lugar que vio nacer y crecer mi vida pública gay, yo tenía la edad de los niños y niñas que asistían a la fiesta de anoche, lo particular era que en esa época me desenvolvía en un ambiente muy distinto, era uno de 16 en un bar gay, en medio de personas desconocidas, aprendiendo a ver como dos hombres o mujeres se besaban sin pudor, como se bailaba con euforia, como se sentía un espacio propio aunque desconocido, aprendiendo a llegar a un lugar donde no era diferente.

En medio de la fiesta de colegio recordé como era esa edad, esas locas ganas de besar y llegar el lunes a contar algo en el intermedio de clases, esa avalancha de Diesel y de Chevignon, esos recuerdos de Pure White y de la lluvia de verano. Me sentí de nuevo en ese espacio que me vio crecer con mil temores y con mil leyendas urbanas, los shows musicales, las operaciones del asesinado Alberto Borda, los actores y actrices gay, la droga, el licor, los amigos y amigas que compartieron el taxi, las 5 de la mañana y yo abriendo la puerta de mi casa…

Hay días en que extraño a Zona, y aunque Armando Silva y Florence Thomas sigan exaltando a Theatron, ellos no saben que no se trata de un lugar en donde me pueda encontrar con todos, se trata de volver al lugar en donde me encontré con migo mismo.

A.

Para comenzar

Presento el blog. El título es un homenaje a uno de los más increíbles textos que he leído "Alexis o el tratado del inútil combate" de Marguerite Yourcenar, publicado en 1929 en una de las primeras y muy valientes muestras de transgresión de una de mis autoras favoritas.

El espacio es una ventana abierta para compartir opiniones, experiencias y acontecimientos que oscilan entre lo personal y lo académico.

Dedicado a Ángela, que por mucho tiempo (tal vez años), ha guardado cuidadosamente algunos de estos escritos.

A.